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Solo tienes una oportunidad

El clima pluralista actual que prevalece en la cultura estadounidense tiene implicaciones desastrosas. Sugerir que todas las religiones, todas las ideologías, todas las filosofías y todas las creencias son de igual validez y deben ser toleradas como tales, genera anarquía social y la desestabilización de la sociedad, que solo puede acabar en suicidio nacional. A menos que un único sistema de valores permanezca sustancialmente intacto en cualquier civilización dada, esa sociedad carecerá del “pegamento” necesario para mantenerse unida. Pero aún más trágicas son las implicaciones eternas para aquellos que rechazan la verdad respecto a la única realidad moral y espiritual, es decir, el sistema cristiano.

Por ejemplo, tomemos la noción de la reencarnación, una creencia que permea el hinduismo, el budismo y la filosofía de la Nueva Era y que, por lo tanto, caracteriza el pensamiento de más de dos mil millones de personas (para discusiones breves sobre la reencarnación, ver Valea, 2006; “Recarnation”, 2007). Esta es una doctrina siniestra que roba a esas masas su única y exclusiva oportunidad de prepararse para la vida después de la muerte. La reencarnación es la idea de que, al morir, todas las almas humanas (según algunos, también los animales) simplemente se “reciclan” en otro cuerpo en la Tierra, y que este proceso de renacimiento se repite una y otra vez hasta que el individuo eventualmente alcanza la condición espiritual última: el nirvana y la iluminación.

Ese punto de vista inevitablemente debe proporcionar una falsa sensación de consuelo al individuo que lo abraza. Él o ella no está demasiado preocupado por el comportamiento moral y las decisiones en la vida. Después de todo, múltiples oportunidades para vivir la vida de nuevo están por venir. Aquí radica la tragedia. La realidad es que un ser humano tiene solo “una oportunidad” en la vida (Miller, 2003). Cada persona vive solo una vida en la Tierra y luego debe enfrentar la muerte y el Juicio (Heb. 9:27). Al morir, el espíritu de una persona entra en el reino del Hades para esperar el Juicio final y no puede regresar a la Tierra (lea Luc. 16:19-31; cf. Miller, 2005). En consecuencia, es absolutamente imperativo que cada ser humano examine la Palabra de Dios (la Biblia) para determinar cómo se debe vivir la vida en vista de la eternidad (cf. Butt, 2003). Millones de personas, literalmente, están malgastando su única y exclusiva oportunidad de prepararse para asegurar la felicidad eterna y, en su lugar, serán condenadas a un tormento eterno (Mat. 25:31-46). Cualquier doctrina que aminore la voluntad de una persona para ser consciente respecto a la moralidad y el comportamiento es una doctrina siniestra que debe ser expuesta y repudiada (Efe. 5:11; 1 Jn. 4:1).

[NOTA: Para un sermón en audio sobre lo que sucede cuando morimos, haz clic aquí.]

REFERENCIAS

Butt, Kyle (2003), “Reincarnation and the Bible,” [On-line], URL: https://apologeticspress.org/articles/2298.

Miller, Dave (2003), “One Second After Death,” [On-line], URL: https://apologeticspress.org/articles/2244.

Miller, Dave (2005), “Afterlife and the Bible,” [On-line], URL: https://apologeticspress.org/articles/2672.

Valea, Ernest (2006), “Reincarnation: Its Meaning and Consequences,” [On-line], URL: http://www.comparativereligion.com/reincarnation.html.

“Reincarnation” (2007), Wikipedia, [On-line], URL: http://en.wikipedia.org/wiki/Reincarnation.

Tomado de: You Have Only One Shot https://apologeticspress.org/you-have-only-one-shot-497/


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