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¿Se equivocó Salomón en Proverbios 6:7?

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? (Pro. 6:6-9).

Algunos han acusado a la Biblia de error porque Salomón afirmó que las hormigas no tienen “capitán, gobernador ni señor”, cuando “todo el mundo sabe” que las hormigas tienen una reina. Como ocurre con la mayoría de las acusaciones dirigidas contra la inspiración de la Biblia, un poco de estudio y un examen más profundo bajo la superficie disiparía esas evaluaciones prematuras.

En primer lugar, hay que observar que el primer término hebreo en el versículo 7, traducido como “capitán” en la RVR1960, se refiere a un magistrado o líder militar: una persona con autoridad que toma decisiones1. LBLA y la RV2015 lo traducen como “jefe”, la NTV como “príncipe”, mientras que la NIV lo traduce como “quien la mande”. El segundo término, traducido como “gobernador” en la RVR1960, se refiere a un “oficial” o “magistrado” que supervisa el trabajo de otros2. El tercer término significa “gobernar, tener dominio sobre”3. Claramente, los tres términos utilizados por Salomón en el versículo 7 denotan el ejercicio de autoridad sobre otros a través de la guía, el mando, la supervisión y el gobierno. Estos términos ciertamente caracterizan la función de la mayoría de las reinas humanas.

En segundo lugar, es importante darse cuenta de que fueron los propios seres humanos, quizás entomólogos tempranos u otros naturalistas, los responsables de asignar el término “reina” a una hormiga en particular dentro de la colonia. Como acabamos de señalar, en el sentido convencional del término, una reina es una gobernante que ejerce un poder absoluto sobre sus súbditos. Cualquiera que sea la jerarquía entre ella y sus súbditos, todos están en última instancia sujetos a sus directivas, orientación y supervisión de su reino. Sin embargo, un estudio de la vida en una colonia de hormigas revela rápidamente que la reina no funciona como una “reina” en el sentido convencional de esa palabra. Ella no gobierna, dirige, supervisa, toma decisiones ni lidera la colonia. Keller y Gordon señalan: “no hay una autoridad central en funcionamiento aquí ni ninguna jerarquía entre las obreras. Los arreglos del trabajo dependen completamente de las iniciativas individuales dentro de un sistema de autoorganización”4. Otro escritor añade: “De hecho, estrictamente hablando, las colonias de hormigas son repúblicas, donde cada individuo tiene su propio cargo especial y cada uno lo desempeña con una diligencia asidua”5.

Entonces, ¿por qué los investigadores han aceptado el término “reina”? Porque toda la colonia depende de ella para su existencia, ya que su única función es poner huevos. Eso es todo. Su “trabajo es poner huevos”6. Ella es su progenitora, no su líder: “Una vez que se establece y comienza a poner huevos, eso es todo lo que hace durante el resto de su vida”7. Su importancia se ve en que la colonia se extinguiría si ella no produjera más hormigas. Pero esa función no se traduce correctamente en ser considerada una “reina”. No es de extrañar que, hacia finales del siglo XIX, “algunos escritores hayan prescindido por completo del término ‘reina’, considerándolo un término inapropiado para describir a la hembra fundadora del nido”8. Ella no ejerce ninguna autoridad evidente, no toma decisiones por el resto de la colonia ni ejerce control sobre ellos. El término “madre” es más apropiado y descriptivo de su verdadero papel. Como explicó Henry McCook, naturalista del siglo XIX y vicepresidente de la Sociedad Entomológica Americana y la Academia de Ciencias Naturales: “Su realeza es totalmente imaginaria, excepto en las primeras etapas de su carrera independiente. Su maternidad es el gran hecho de su vida y la de sus semejantes. Es como madre que está destinada a ser la fundadora de una nueva comunidad”9.

En tercer lugar, un retorno al contexto aclara rápidamente el punto de Salomón. El contexto muestra que Salomón está abordando el problema de la pereza. Las hormigas no tienen señores o jefes que estén sobre ellas y dirijan su actividad o las mantengan trabajando. En lugar de pasar el día durmiendo y evitando el trabajo, las hormigas manifiestan iniciativa y dedicación. Lo hacen sin ser coaccionadas por una jerarquía de autoridad o poder. En cambio, manifiestan una notoria independencia y responsabilidad individual. Hacen lo que se necesita para la supervivencia de la colonia sin que haya un jefe que esté sobre ellas. Por lo tanto, no hay error por parte de Salomón. De hecho, su declaración enfática, junto con la reafirmación de no uno, sino tres términos descriptivos específicos (“capitán”, “supervisor”, “gobernante”), solo agrega mayor credibilidad al origen divino de los comentarios de Salomón. La apariencia superficial de error se debe estrictamente a la selección no inspirada del término “reina” para referirse a la hormiga hembra responsable de la producción de huevos.

Did Solomon Err in Proverbs 6:7? https://apologeticspress.org/did-solomon-err-in-proverbs-67-5715/ a través de @apopress

Referencias

1 Francis Brown, S.R. Driver, and Charles A. Briggs (1906), The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Peabody, MA: Hendrickson, 2004 reimpresión), p. 892; William Gesenius (1847), Hebrew and Chaldee Lexicon (Grand Rapids, MI: Baker, 1979 reimpresión), p. 738.

2 Brown, Driver, and Briggs, p. 1009; Gesenius, p. 517.

3 Brown, Driver, and Briggs, p. 605; Gesenius, p. 817.

4 Laurent Keller and Elisabeth Gordon (2009), The Lives of Ants (Oxford: Oxford University Press), pp. 57-58.

5 “Natural History: The Ant, or Emmet” in James Hogg, ed. (1852), Hogg’s Instructor (Edinburgh: James Hogg), 9:246.

6 “Insects” (2000), Exploring Life Science (Tarrytown, NY: Marshall Cavendish Corporation), 6:439, https://apologeticspress.page.link/Exploring-Life-Science.

7 L. Patricia Kite (2001), Insect Facts and Folklore (Brookfield, CT: The Millbrook Press), p. 10.

8Charlotte Sleigh (2003), Ant (London: Reaktion Books), p. 79.

9 Henry McCook (1909), Ant Communities and How They are Governed (New York: Harper & Brothers), p. 157. Cf. Lori Lach, Catherine Parr, and Kirsti Abbott (2010), Ant Ecology (Oxford: Oxford University Press).


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