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Rut, David y un mandamiento sobre los moabitas

Rut 4:17 marca la primera vez en la Biblia en español que se menciona a David, hijo de Isaí y futuro rey de Israel. Los eventos en el libro de Rut tuvieron lugar varias décadas antes del nacimiento de David (Rut 1:1), pero el bisnieto de Rut es mencionado dos veces al final del libro (4:17, 22) para resaltar la genealogía del Mesías, desde el hijo de Judá, Fares (Rut 4:18; Gén. 38:29; cf. 49:10), hasta Obed (hijo de Rut) y David (a quien Dios prometió un heredero que establecería un reino eterno — 2 Sam. 7:12-13; Sal. 89:3-4; Luc. 1:31-33).

Muchos escépticos cuestionan cómo David pudo ser descendiente de Rut, una moabita, y aun así convertirse en el elegido divinamente para ser rey de Israel (1 Sam. 16:1-13). Después de todo, Moisés escribió: “No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre” (Deut. 23:3). Entonces, ¿cómo pudo el rey David, bisnieto de una mujer moabita, ser admitido en la asamblea de Dios?

En primer lugar, debemos considerar el significado de la frase “no entrará en la congregación de Jehová“. ¿Quiso decir Moisés que los amonitas o moabitas (1) no podían vivir en las fronteras de Israel, (2) no podían formar parte de la comunidad israelita en general, (3) no podían reunirse y formar parte de una asamblea real de los israelitas (cf. Deut. 5:22; 9:10; 10:4; 18:16), (4) no podían convertirse en uno de los ancianos o funcionarios que mantenían reuniones regulares (cf. Deut. 31:28,30) y/o (5) no podían formar parte de la comunidad religiosa (cf. Leví. 21:17-21), es decir, ¿se les prohibía “participar en rituales religiosos en los hogares y en el tabernáculo y más tarde en el templo”1? Si bien Moisés y los destinatarios originales de este mandamiento entendieron sin duda el significado preciso de Deuteronomio 23:3, aquellos que vivimos 3,500 años después de la promulgación de la Ley de Moisés (y que nunca hemos estado bajo esa ley) ahora podríamos no saber con certeza qué es exactamente lo que el Señor quiso decir. Y si ni el cristiano ni el escéptico pueden saber con certeza qué es la “congregación de Jehová” en Deuteronomio 23:3, entonces obviamente no existe ninguna contradicción demostrada.

En segundo lugar, diferentes tipos de “forasteros” vivían en y alrededor de los israelitas. Con dos tribus y media de Israel habitando el lado este del Jordán (Números 32), donde vivían los moabitas y amonitas y donde los israelitas se encontraban acampando en el momento (Deut. 1:5; 29:1) en el que Moisés dio la restricción moabita/amonita de Deuteronomio 23:3, se refería al moabita/amonita no convertido, incircunciso, “extranjero” o “forastero” que nunca debía ser admitido en la comunidad israelita en general. Rut podría haber sido moabita étnicamente, pero religiosamente era una seguidora dedicada de JEHOVÁ (Rut 1:16-18), que participaba y cumplía con la ley de Moisés (Rut 3:1-18; 4:1-12; Deut. 25:5-10)2. Por lo tanto, ella y sus descendientes fieles (incluyendo a David) fueron aceptados legítimamente en Israel.

Otra razón por la cual Deuteronomio 23:3 no habría aplicado a Rut y su descendencia es simplemente porque una madre no israelita en Israel (¡especialmente una prosélita!) no determinaba la nacionalidad de su descendencia. La esposa egipcia de José no convirtió a sus hijos Efraín y Manasés en egipcios (Gén. 41:50-52). El matrimonio de Moisés con Séfora, una madianita (Éxo. 2:11-25), no descalificó a sus hijos Gersón y Eliezer para ser israelitas (Éxo. 2:22; 18:1-4), ni los convirtió en madianitas. El matrimonio de Salmón con Rahab (la prostituta de Jericó) no significó que su hijo Booz fuese un gentil reconocido de Jericó (Mat. 1:5). Y la moabita Rut, esposa de Booz, no convirtió a su hijo Obed, a su nieto Isaí, a su bisnieto David, ni a sus descendientes José y María (los padres terrenales de Jesús) en ninguna otra cosa que legítimos descendientes de Abraham (Mat. 1:1-17; Luc. 3:23-38) según el cálculo estándar de la herencia israelita. A los ojos de todo Israel, David era un israelita de la tribu de Judá, y no era más moabita que jericoano3.

Aunque Booz, Rut y David eran personas imperfectas (Rom. 3:23) que quebrantaron varios mandamientos del Antiguo Testamento (véase 2 Samuel 11-12), ni ellos tres ni Dios (al designar a David como rey sobre Israel) ignoraron o quebrantaron la ley de Deuteronomio 23:3.

Tomado de: Ruth, David, and a Moabite Mandate https://apologeticspress.org/ruth-david-and-a-moabite-mandate-5633/

Referencias

1 Earl Kalland (1992), The Expositor’s Bible Commentary: Deuteronomy (Grand Rapids, MI: Zondervan), 3:140.

2 Algunos piensan que Nehemías 13:1,25,27 contradice esta explicación de Rut y Deuteronomio 23:3. Sin embargo, la situación social en los días de Esdras y Nehemías (aproximadamente 600 años después de la época de Rut) era bastante diferente a lo que se encuentra en el libro de Rut. Muchos de los judíos que habían regresado de los 70 años de cautiverio babilónico habían tomado para sí esposas “paganas” de entre los moabitas, amonitas, etc. (Esd. 9:1-2,14; 10:2,10-18,44; Neh. 13:23-30), en lugar de contraer matrimonios legales con judíos o conversos fieles al judaísmo. Las prohibiciones del Antiguo Testamento de casarse con extranjeros (Éxodo 34:15-16; Deuteronomio 7:1-4) se aplicaban a paganos no convertidos, no a prosélitos fieles.

3 Era tataranieto de Rahab de Jericó, pero David no era jericoano.


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