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¿Qué vieron y oyeron los compañeros de Saulo en el camino a Damasco?

Mientras Saulo viajaba hacia Damasco con la esperanza de perseguir a más seguidores de Jesucristo, “repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo” (Hch. 9:3). Saulo “cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (9:4-5). Curiosamente, Lucas, el autor de Hechos, relata cómo aquellos que viajaban con Saulo, “se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie” (9:7, énfasis añadido). Sin embargo, los críticos de la inspiración divina de la Biblia alegan que Saulo contradice a Lucas cuando relata estos eventos en Jerusalén algunos años después. Cuando Saulo (cuyo nombre en ese momento había sido cambiado a Pablo) se defendió ante la multitud judía, mencionó que “los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo” (22:9, énfasis añadido). Los escépticos sostienen que Hechos 9:7 y Hechos 22:9 son contradictorios. Después de todo, ¿cómo podrían los compañeros de Saulo escuchar, pero no escuchar, y ver, pero no ver?

El hecho es que, quieran los escépticos admitirlo o no, las personas regularmente (y honestamente) hablan de “ver” y “no ver”, así como de “oír” y “no oír”, incluso refiriéndose a las mismas cosas al mismo tiempo. La diferencia justificable, sin embargo, radica en el sentido en que se usan las palabras. Un hombre con una visión deficiente y sin gafas puede no ser capaz de “ver nada”. Pero el mismo hombre con la misma visión borrosa técnicamente puede ser capaz de “ver algo”. Puede ver la luz y la oscuridad. Puede ver el cielo azul. Puede ver figuras difusas. Incluso podría ser capaz de leer un documento sostenido cerca de sus ojos. Pero ¿podría distinguir el rostro de una persona a 4.5 metros de distancia? ¿Podría trabajar eficazmente como vigilante nocturno? ¿Podría conducir un automóvil de manera segura? Ciertamente no con una visión de, digamos, 20/80. Así que, en un sentido, el hombre puede “ver”, mientras que en otro sentido, “está ciego”. Del mismo modo, aquellos que acompañaban a Saulo a Damasco “vieron la luz” (Hch. 22:9), pero sin ver “a nadie” (9:7).

Sin embargo, ¿qué pasa con los detalles diferentes que Lucas y Saulo mencionan acerca de lo que los hombres escucharon? ¿Permanecieron atónitos, “oyendo (akouo) una voz” (9:7) según lo registró Lucas, o “no oyeron (akouo) la voz del que hablaba”, como informó Pablo a la multitud en Jerusalén en Hechos 22:9? Si se pudiera demostrar que los escritores bíblicos nunca utilizaron palabras en sentido figurado o en diferentes sentidos, entonces los escépticos tendrían una crítica válida. Pero como ya hemos visto, y como se puede señalar en toda la Escritura (por ejemplo, dos usos diferentes de la palabra “día” en un versículo en Génesis 1:5), los escritores bíblicos (y aquellos a quienes citaron) a menudo usaron palabras de diversas maneras, tal como lo ha hecho la humanidad durante milenios. Un esposo puede “oír” todo lo que su esposa dice, pero realmente no “oír” nada de lo que dice. Un estudiante distraído de secundaria puede “oír” todo lo que su profesor de álgebra enseña durante una clase determinada. Pero, ¿cómo responderá esa noche cuando su madre lo vea luchando con ecuaciones algebraicas simples y le pregunte: “¿No oíste nada de lo que tu profesor te dijo hoy?” En un sentido estrictamente literal, podría decir: “Oí cada palabra que dijo mi profesor”. Sin embargo, en un sentido apropiado, pero figurativo, podría decir: “No oí nada de lo que dijo”.

Curiosamente, Jesús una vez habló de aquellos que “viendo (blepo) no ven (blepo), y oyendo (akouo) no oyen (akouo), ni entienden (suniemi)” (Mat. 13:13). ¿A quiénes se refería Jesús? A aquellas personas que literalmente podían ver y oírlo, pero que no lo entendían; no veían ni oían a Jesús de la manera más profunda y significativa que Él deseaba. De particular interés es el hecho de que Jesús usó los términos griegos para ver y oír en diferentes sentidos. Si Jesús podía usar estas palabras de manera diferente, ¿qué impediría que Lucas y Saulo lo hicieran de la misma manera?

En cuanto a Hechos 9:7 y 22:9, es evidente que los hombres de Saulo escucharon algo (algún tipo de sonido; ver Robertson, 1930, p. 117-118), pero no escucharon (es decir, entendieron) la voz del Señor como lo hizo Saulo. ¿Qué jurado justo y equitativo no podría llegar fácilmente a esta misma conclusión si Lucas y Saulo fueran juzgados por las diferencias en los relatos de la aparición de Jesús a Saulo y sus hombres en el camino a Damasco?

REFERENCIA

Robertson, A.T. (1930), Word Pictures in the New Testament (Nashville, TN: Broadman).

Tomado de: What Did Saul’s Companions See and Hear on the Road to Damascus? https://apologeticspress.org/what-did-sauls-companions-see-and-hear-on-the-road-to-damascus-997/


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