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¿Puede alguien ser realmente “bueno”?

La mayoría de las personas leerán el título de este artículo y pensará de inmediato: “Por supuesto que alguien puede hacer el bien”. Después de todo, Jesús dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas” (Mat. 12:35). Pablo instruyó a los cristianos “haced el bien a todos” (Gál. 6:10). Más tarde les recordó a los discípulos de Corinto que es necesario que “todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Cor. 5:10). Y Juan escribió: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios” (3 Jn. 11).

Entonces, ¿por qué esta pregunta tan elemental? Los escépticos ocasionalmente hacen esta pregunta para saber por qué la Biblia enseña repetidamente que el pueblo de Dios debe “hacer el bien”, si, como enseñan otros pasajes bíblicos, “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Sal. 14:3; 53:3; Rom. 3:12; cf. Mar. 10:18). “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Ecl. 7:20; cf. Isa. 64:6). Por lo tanto, los críticos de la Biblia preguntan: “¿Cómo puede la Biblia enseñar que los cristianos deben hacer el bien, si nadie puede ser realmente bueno?”

La pregunta es válida. Admitamos que el diferente uso del término “bueno” en la Biblia puede resultar confuso al principio. Sin embargo, como sucede con muchas supuestas contradicciones bíblicas, la respuesta en realidad es muy simple: las palabras se usan en diferentes sentidos. El término “bueno” puede ser utilizado de diferentes maneras y en grados variables. Podemos hablar de una buena pizza, un buen día, un buen perro, un buen chico y nuestro buen Dios, y esto puede referirse a cosas algo diferentes (o tal vez muy diferentes).

En el sentido más puro y elevado de la palabra, solo Dios es “bueno”. Jesús se refirió a esta bondad suprema cuando le dijo al joven rico: “Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios” (Mar. 10:18). En verdad, como concluyó Caleb Colley en su artículo “Why is Good Good?” [“¿Por qué es bueno el bien?”], “Dios es bueno, pero no en virtud de un estándar de bondad que existe separado de Él… El bien se define por la bondad de Dios, que es inseparable de Su naturaleza” (2010).

Por otro lado, los seres humanos solo podemos conocer la bondad y ser buenos en un nivel dependiente y finito. Al principio, todo lo que Dios creó, incluyendo a los primeros seres humanos, “era bueno en gran manera” (Gén. 1:31), pero no “bueno” de la misma manera en la que nuestro Dios perfectamente bueno es bueno. Dios es inherentemente bueno. No puede hacer el mal (cf. Tit. 1:2); ni siquiera puede ser tentado por el mal (Stg. 1:13). Pero un hombre puede ser tentado a pecar y puede elegir pecar (Stg. 1:14-15). De hecho, toda persona con una mente consciente y una edad responsable que haya vivido (excepto Dios encarnado, el Señor Jesús) ha optado por hacer lo que no es bueno (Rom. 3:23). Esa decisión por parte del hombre, incluso una sola decisión de este tipo, hace que él sea “no bueno” en el sentido de que, aparte de la sorprendentemente buena y salvadora gracia de Dios, es un pecador condenado y sin santidad según la ley (Rom. 3:24). Además, por nosotros mismos, aparte de Dios, no podemos hacer absolutamente nada acerca de nuestra naturaleza pecaminosa. No hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para llegar a ser “buenos”.

El hombre pecador solo puede llegar a ser bueno y justo al elegir aceptar el regalo perfectamente bueno y lleno de gracia de la salvación de Dios a través de Cristo (Rom. 5:8, 15-21; ver Lyons & Butt, 2004). Posteriormente, aquellos que son salvos por Dios y se convierten en nuevas personas buenas (es decir, cristianos) “han destruido” su naturaleza pecaminosa rebelde (arrepintiéndose de los pecados: Hch. 2:38; 3:19) y se han vestido “del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad1(Efe. 4:24; cf. Col. 3:5, 10; Rom. 12:1-2).

En efecto, los cristianos pueden ser buenos y hacer el bien. No somos buenos por nosotros mismos. Más bien, por la gracia de nuestro Dios inherentemente y supremamente bueno, podemos ser justificados y “ser seguidores de lo bueno” (1 Pe. 3:13). Podemos caminar en la luz de Dios, sabiendo que “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7). Y durante momentos de debilidad, cuando escogemos lo que no es bueno, “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9). Así que, nuestro buen Dios incluso nos proporcionó una manera de permanecer “buenos” y continuar haciendo buenas obras, a pesar de nuestras imperfecciones y luchas contra el pecado.

REFERENCIAS

Colley, Caleb (2010), “Why is Good Good?” Apologetics Press, https://apologeticspress.org/why-is-good-good-3601/.

Lyons, Eric and Kyle Butt (2004), “Taking Possession of What God Gives: A Case Study in Salvation,” Apologetics Press, https://apologeticspress.org/taking-possession-of-what-god-gives-a-case-study-in-salvation-1381/.

Tomado de: Can Anyone Actually Do “Good”? https://apologeticspress.org/can-anyone-actually-do-good-1224/


1NOTA DEL TRADUCTOR: El contenido de la cita bíblica que se comparte aquí no pertenece a los textos citados entre paréntesis, sino a Efesios 4:24; he agregado la cita correcta, dejando las demás que son paralelas].


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