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¿Los israelitas destruyeron por completo a los cananeos o no?

A pesar de que los cananeos eran “mayores y más poderosos” que los israelitas (Deut. 7:1), y aunque eran “fuertes“, incluso poseyendo “carros herrados” (Jos. 17:18), “Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado” (Jos. 10:40). Se hacen afirmaciones similares en Josué 11:8-23. Sin embargo, el lector de la Biblia aprende más adelante que “Israelno lo arrojó” (al cananeo—Jue. 1:28). De hecho, en algunas situaciones el texto dice que “no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos” (en parte porque “tenían carros herrados“, Jue. 1:19; Jos. 17:12-13). En su lugar, “el cananeo habitó en medio de él, y le fue tributario” (1:30).

¿Cómo podemos entender estas declaraciones diferentes? ¿Son contradictorias, como alegan los escépticos, o existen explicaciones lógicas? Consideremos algunas razones plausibles para las diferencias en las declaraciones en Josué y Jueces con respecto a la conquista de la tierra de Canaán.

En primer lugar, a veces las declaraciones están limitadas contextualmente a una región particular de Canaán. Por ejemplo, Josué 10:40 (“toda la tierra” [LBLA] fue conquistada) se limita a la parte sur de Canaán, como indican Josué 10:28-43.

En segundo lugar, al igual que los escritores y oradores de hoy utilizan la exageración intencionada “todo el tiempo”, los escritores bíblicos también empleaban esta figura retórica (conocida como hipérbole). Similar a la declaración de Lucas en Hechos 2:5 de que judíos “de todas las naciones bajo el cielo” habían viajado a Jerusalén para Pentecostés o similar a la afirmación de Pablo de que “toda la creación que está debajo del cielo” (Col. 1:23) había escuchado el Evangelio. Parte del lenguaje de conquista en Josué y Jueces probablemente se debería entender (al menos en parte) como hiperbólico, la descripción de algo “que es mejor o peor de lo que realmente es” por énfasis. Si hubiéramos estado en algunas de las batallas lideradas por Josué contra los habitantes de Canaán, donde un ejército más débil (Deut. 7:1) derrotó repetidamente y de manera contundente a los ejércitos más fuertes de Canaán, ¿no podríamos también describir honestamente los eventos tal como los leemos descritos en Josué? Si hoy en día podemos decir honestamente a otros “que estamos muriéndonos de hambre” cuando tenemos mucha hambre (pero no literalmente “muriéndonos de hambre”), o que un equipo “arrasó con” otro equipo (pero en realidad solo ganó el juego de baloncesto por 30 puntos), ¿no podría Josué describir honesta, aunque hiperbólicamente, las impresionantes victorias de los israelitas en Canaán de manera similar?

En tercer lugar, la conquista de la tierra de Canaán tomó aproximadamente 10 años (¡y mucho puede suceder en una década!). Así como la tierra ha sido ganada y perdida a lo largo de los milenios por diversas naciones en periodos de tiempo bastante cortos, ¿no podría Israel haber conquistado varias regiones un año y sin embargo ser retomadas por ciertos cananeos (que habían huido temporalmente de su tierra natal por temor a sus vidas) en meses o años posteriores (cf. Jos. 10:36-39; 15:15-16)? Sin duda, muchas declaraciones en Josué y Jueces se refieren a dos periodos de tiempo diferentes, incluido el tiempo posterior a la muerte de Josué cuando Israel sufrió una grave decadencia espiritual (Jos. 2:7-10, 21-23).

Cuarto, es importante tener cuidado de no asumir que todo en Josué y (especialmente) Jueces fue escrito en un orden cronológico preciso. Así como la Biblia en su conjunto no es un libro estricto de cronología, tampoco lo son estos dos libros. Los ejemplos no secuenciales son bastante evidentes en ocasiones. Por ejemplo, tras mencionar la muerte de Josué en el primer versículo de Jueces, el escritor da más detalles sobre su fallecimiento y entierro en Jueces 2:7-9.

Finalmente, y quizás lo más importante, muchos no reconocen la naturaleza condicional de la promesa de Dios de dar a Israel toda la tierra de Canaán. Dios no iba a darle la Tierra Prometida a Israel si no la conquistaban obedientemente. Obviamente, no iban a recibir Canaán como herencia si nunca hubieran salido de Egipto o si iban a ser tan cobardes e incrédulos como la generación que murió en el desierto (Números 13-14). Israel fracasó en su primer intento de derrotar a Hai debido al pecado en el campamento (es decir, el pecado de Acán; Jos. 7:1-26). Dios le dijo a Israel después de este fracaso: “no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros” (Jos. 7:13). Desafortunadamente, una y otra vez Israel desobedeció a Jehová, lo que resultó en que Dios retirara Su mano de ayuda para ellos (Jue. 2:1-3), lo que condujo a derrotas repetidas, incluso después de haber conocida la victoria en un momento dado (cf. Jos. 17:18; Jue. 1:19).

Debido a la desconfianza, deslealtad y desobediencia, algunas partes de Israel nunca fueron completamente poseídas de forma continua por los israelitas en la época de Josué. En lugar de confiar firmemente en las promesas de Dios, confiando en Él todos los días en todos los sentidos y poseyendo toda la tierra por generaciones, Israel cumplió libremente (y tristemente) las sombrías advertencias proféticas de Dios dadas en los días de Moisés y Josué.

Este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí? (Deut. 31:16-17).

Si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado (Jos. 23:16).

Tomado de: Did the Israelites Completely Destroy the Canaanites or Not? https://apologeticspress.org/did-the-israelites-completely-destroy-the-canaanites-or-not-5542/


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