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La respuesta a la parábola de los viñadores contada por Jesús.

Al concluir Jesús la parábola de los viñadores malvados, les preguntó a los que lo escuchaban: “Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?” (Mat. 21:40). Según Mateo, los oyentes de Jesús respondieron: “Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo” (Mat. 21:41). Sin embargo, según Marcos y Lucas, Jesús mismo respondió a su propia pregunta, diciendo: “Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros” (Luc. 20:16; Mar. 12:9). Luego, Lucas agregó: “Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre!” (Luc. 20:16). ¿Cómo debe entender el lector de la Biblia estas respuestas diferentes? ¿Respondió Jesús a su propia pregunta o fueron otros? Y ¿cómo respondieron aquellos que reaccionaron a la enseñanza de Jesús?

En primer lugar, consideremos que la parábola de los viñadores es una de las parábolas más fáciles de entender de Jesús: ningún propietario de tierras tolerará que los trabajadores de su tierra maten a sus propios siervos e, incluso, mucho menos a su propio hijo. Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de Jesús, “¿Qué hará el dueño de la viña?”, es evidente: incluso un niño sabe que el propietario de la tierra castigará severamente a sus trabajadores.

Imaginemos a un profesor que le hace a su clase llena de estudiantes la siguiente pregunta: “¿Qué le sucederá a un estudiante que elige golpear a otro estudiante en clase?” Es probable que uno o más estudiantes respondan diciendo: “Será expulsado de la clase y enviado a la oficina del director”. Pero, ¿podría el profesor repetir la misma respuesta obvia? “¡Exactamente! Será expulsado de esta clase y enviado al director”. Entonces, ¿quién respondió a la pregunta del profesor? En realidad, tanto “la clase” como “el profesor” respondieron. [Generalmente, los padres hacen lo mismo con sus hijos: (a) Hacen una pregunta obvia; (b) Esperan a que el niño responda; y (c) Luego (para enfatizar) responden repitiendo la respuesta que el niño acabó de dar].

Cuando Jesús enseñó la parábola de los viñadores, se encontraba en el Templo. Algunos de sus enemigos, incluyendo a los principales sacerdotes, escribas y ancianos, estaban presentes (Luc. 20:1; Mat. 21:23), además de cualquier otra persona (“el pueblo”, Luc. 20:9) que se detuviera a escuchar al Maestro. ¿Es posible que tanto Jesús (el Maestro) como algunos de sus oyentes respondieran al juicio evidente sobre los viñadores? Sí, es posible. ¿También es posible que algunos respondieran a la parábola de Jesús y a la pregunta y respuesta subsiguientes al no querer creer la verdad que Él acababa de enseñar “contra ellos” (Luc. 20:16)? Sin duda.

No hay ninguna contradicción comprobada entre Mateo, Marcos y Lucas. Todos los relatos de la parábola de Jesús de los viñadores concuerdan perfectamente entre sí. Al meditar sobre lo que cada escritor registró, simplemente obtenemos una imagen más completa de los eventos del día: una imagen de personas que estaban rechazando e intentando matar al Hijo del “Dueño de la Tierra”.

Tomado de: The Response to Jesus’ Parable of the Vinedressers https://apologeticspress.org/the-response-to-jesus-parable-of-the-vinedressers-5768/


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