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Intento de suicidio del carcelero romano

El carácter histórico de los contenidos de la Biblia, y la asombrosa precisión de la Biblia en su manejo de personas y circunstancias que hace mucho se desvanecieron en los anales de la historia antigua, son poderosas demostraciones de sus orígenes sobrenaturales. Tomemos, por ejemplo, la ocasión en que Pablo y Silas fueron encarcelados en la ciudad romana de Filipos (Hechos 16). Alrededor de la medianoche, mientras cantaban himnos a Dios, un terremoto—Lucas dice que fue uno “grande”— sacudió literalmente los cimientos de la prisión, causando que todas las puertas se abrieran y que los grilletes de los prisioneros se soltaran. Al despertar de su sueño, el carcelero vio que las puertas de la prisión se habían abierto de golpe, lo que le hizo temer que los prisioneros, de hecho, hubieran escapado. En consecuencia, “sacó su espada y se iba a matar” (Hch. 16:27). ¿Por qué? Es cierto que permitir que los prisioneros escapen es malo, pero ¿por qué merecería cometer suicidio?

La evidencia histórica indica que los carceleros romanos debían asumir la responsabilidad personal por los prisioneros que se les encomendaban. Este hecho se refleja en el texto donde se nos dice que los “magistrados”1 de la ciudad “mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo” (Hch. 16:23-24). Este “mandato” era un asunto serio. La negligencia en este asunto significaba una muerte inevitable—quizás incluso por tortura lenta y dolorosa.

Sin duda, influenciado por el protocolo romano en este sentido, cuando Pedro escapó de la custodia, el rey Herodes “después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte” (Hch. 12:19). Asimismo, cuando Pablo era conducido a Roma junto con muchos otros prisioneros, un viento huracanado finalmente hizo encallar el barco. En medio de la turbulencia, los soldados romanos, que estaban a cargo de la custodia de los prisioneros, habían formado un plan: “Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando” (Hch. 27:42). Fue solo porque Pablo se había hecho amigo del centurión que la intención de los soldados se vio frustrada.

Esos casos ilustran la ley romana relativa a “la custodia de los criminales” (de custodia reorum), lo que significaba que el carcelero habría enfrentado el mismo castigo que se iba a infligir al prisionero fugitivo2. En lugar de enfrentar la desgracia y una ejecución dolorosa, el carcelero decidió terminar con su propia vida. El código de honor romano lo exigía3. Debido a la diligencia de Pablo y al amor por las almas perdidas, alabado sea Dios porque este pagano suicida se convirtió en cristiano.

Tomado de: https://apologeticspress.org/roman-jailers-attempted-suicide/


1 El griego tiene “strategoi”, que es el término que los historiadores griegos usaban para referirse al cargo político y/o militar romano de pretor, otra prueba de la precisión histórica de Lucas.

2 Vea Frederick Sawyer (1882), “Roman Law as Illustrated in the New Testament”, in The Sunday at Home Family Magazine (London: Religious Tract Society), 29[1490]:726, 18 de noviembre; Alford, 2:183; W.J. Conybeare y J.S. Howson (1893), The Life and Epistles of St. Paul (London: Longmans, Green, & Co.), págs. 236-237; R.J. Knowling (sin fecha), The Expositor’s Greek Testament: The Acts of the Apostles, ed. W. Robertson Nicoll (Grand Rapids, MI: Eerdmans), 2:351; William Ramsay (1897),  Paul the Traveller and the Roman Citizen (Grand Rapids, MI: Baker, 1962 reimpreso), p. 222; p. 1701; Matthew Henry (1828), An Exposition of the Old and New Testament (London: Joseph Ogle Robinson), 3:839; Carl Ludwig von Bar (1916), A History of Continental Criminal Law, trans. Thomas Bell (Boston, MA: Little, Brown, & Co.), p. 47; Freeman, “Responsibility of Jailers”, p. 446; R.C.H. Lenski (1961), The Interpretation of the Acts of the Apostles (Minneapolis, MN: Augsburg), p. 676

3 J.W. McGarvey (1892), New Commentary on Acts of Apostles (Cincinnati, OH: Standard), 2:101.


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