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Dios no puede ser tentado, ¿pero Jesús sí?

Según la Escritura, Jesús era la Deidad en la carne (Juan 1:1-5,14; 20:28). No fue engendrado por un hombre; no fue concebido de forma natural por una mujer (Isa. 7:14; Mat. 1:23). Más bien, Jesús vino del cielo (Juan 3:13; 6:38), demostró Su mesianidad como “Dios fuerte” (Isa. 9:6) a través de una variedad de milagros verificados (Juan 20:30-31; cf. Lyons y Butt, 2006), aceptó adoración (Mat. 14:33; Juan 9:38) y afirmó una unidad con Dios el Padre que incluso sus enemigos entendieron como una profesión de Deidad (Juan 10:30,33). Sin embargo, algunos cuestionan la coherencia bíblica de que Jesús sea Dios. El argumento es algo así (cf. Wells, 2010): La Biblia declara que Satanás tentó a Jesús (Mat. 4:1), y que Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza” (Heb. 4:15). Sin embargo, la Biblia también declara que “Dios no puede ser tentado por el mal” (Stg. 1:13). Por lo tanto, la Biblia (supuestamente) se contradice en relación con la naturaleza de Jesús. ¿Cómo podría Él ser Dios, si Dios no puede ser tentado?

Primero, los cristianos admiten libremente que la contemplación de la naturaleza de Dios de ninguna manera es un simple ejercicio mental. Nosotros fuimos creados; Él siempre ha sido (Sal. 90:2). Tenemos carne y huesos; Dios es Espíritu (Juan 4:24). Estamos limitados en poder; Él es omnipotente (Gén. 17:1). Podemos adquirir conocimiento sobre algunas cosas; el conocimiento de Dios siempre ha sido infinito—“Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender” (Sal. 139:6). El apóstol Pablo expresó su asombro por Dios a los cristianos en Roma, diciendo: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33). Siempre es una lucha mental humillante para el simple hombre contemplar los maravillosos atributos de Dios.

Sin embargo, la pregunta legítima permanece: ¿Cómo podría Jesús ser Dios si fue tentado mientras estuvo en la Tierra? La respuesta a esta pregunta es básicamente la misma para una variedad de preguntas que uno puede plantear sobre la naturaleza de Jesús. ¿Cómo podría Jesús no saber algo si era Dios (por ejemplo, el momento de Su Segunda Venida; Mar. 13:32)? ¿Cómo podría Dios el Padre ser mayor que Jesús si Jesús era “igual a Dios” (Juan 14:28; Juan 5:18; Fil. 2:6)? La respuesta a estas y preguntas similares debe ser comprendida a la luz de lo que el apóstol Pablo escribió a la iglesia en Filipos sobre la auto-limitación de Jesús durante su tiempo en la Tierra. Según Pablo, Cristo.

siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse (RVR60). En cambio, renunció a sus privilegios divinos (NTV; “se despojó a sí mismo, RVR60), y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:6-8, énfasis añadido).

Mientras estuvo en la Tierra en carne, Jesús estuvo voluntariamente en una posición subordinada al Padre. Cristo “se despojó de sí mismo” (Fil. 2:7; “renunció a sus privilegios divinos“—NVI). A diferencia de Adán y Eva, que intentaron igualarse con Dios (Gén. 3:5), Jesús, el último Adán (1 Cor. 15:47), se humilló a sí mismo y aceptó obedientemente el rol de siervo. Sin embargo, como observó Wayne Jackson, las limitaciones terrenales de Jesús “no fueron consecuencia de una naturaleza inferior a la de Dios; más bien, fueron el resultado de una sumisión voluntaria que refleja el ejercicio de Su voluntad soberana” (1995, énfasis añadido). En forma de hombre, Jesús asumió una posición de completa sumisión al Padre y ejerció Sus atributos divinos solo a pedido del Padre (cf. Juan 8:26,28-29) [Wycliffe, 1985]. Como comentó de manera similar A. H. Strong, Jesús “no renunció a la posesión, ni tampoco del todo al uso, sino más bien al ejercicio independiente de los atributos divinos” (1907, p. 703).

Es cierto que, al igual que la naturaleza misma de la Deidad, entender a Jesús como plenamente humano además de Su naturaleza divina no es un concepto simple de comprender. Cuando Jesús vino a la Tierra, añadió humanidad a Su divinidad—fue hecho “semejante a los hombres” (Fil. 2:7). Pasó del ámbito espiritual a asumir carne (Juan 1:14) y se volvió sujeto a cosas como el hambre, la sed, el cansancio y el dolor. Nuestro Dios santo decidió entrar en este mundo como un bebé indefenso, quien, por primera vez en Su existencia eterna, “crecía en sabiduría” como un niño (Luc. 2:52). Con el fin de convertirse en el sacrificio perfecto y Gran Sumo Sacerdote, Jesús se sometió voluntariamente a la tentación y a la muerte. Como señaló el escritor de Hebreos: “pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (2:17-18).

En resumen, la representación de Jesús en la Biblia como Dios encarnado no es contradictoria. Como la Palabra inmortal, invisible y preencarnada (1 Tim. 1:17), Él era Dios (Juan 1:1). Cuando la Palabra se revistió de carne, seguía siendo por naturaleza Dios (Juan 10:30, 33; 20:28), aunque voluntariamente “se humilló” y “se despojó a sí mismo” (Fil. 2:6-8) para convertirse en el hombre tentado, pero perfecto. De hecho, “el que no conoció pecado“, se convirtió en “pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).

REFERENCIAS

Jackson, Wayne (1995), “Did Jesus Exist in the Form of God While on Earth?” Reason & Revelation, 15[3]:21-22, March,  /apcontent.aspx?category=10&article=354.

Lyons, Eric and Kyle Butt (2006), “The Very Works that I Do Bear Witness of Me,” Reason & Revelation, 26[3]:17-23, March, http://www.apolo geticspress.org/articles/2857.

Strong, A.H. (1907), Systematic Theology (Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell).

Wells, Steve (2010), Skeptic’s Annotated Bible, http://www.skepticsannotatedbible.com/contra/tempt_god.html.

Wycliffe Bible Commentary (1985), Electronic Database: Biblesoft.

Tomado de: God Cannot be Tempted…But Jesus Was? https://apologeticspress.org/god-cannot-be-temptedbut-jesus-was-3580/ a través de @apopress


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