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¿Contradijo Jesús la Ley de Biogénesis en Juan 12:24?

En Juan 12:24, Jesús dijo respecto a Su próxima muerte: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (énfasis añadido). La Ley de la Biogénesis establece que, en la naturaleza, la vida solo proviene de la vida de su misma clase (Miller, 2012). La vida no puede generarse espontáneamente ni crearse a sí misma. Entonces, ¿cómo podría un grano que “muere” posteriormente producir seres vivos? ¿Este fenómeno contradice la Ley de la Biogénesis? ¿Jesús cometió un error? ¿Desconocía el principio científico que llamamos Ley de la Biogénesis?

En primer lugar, los científicos entienden hoy día que una semilla comúnmente no se considera sin vida durante algún tiempo, sino que está inactiva y, por lo tanto, aún puede producir vida. Las semillas están vivas cuando producen otras formas de vida, en concordancia con la Ley de la Biogénesis. Las semillas pueden permanecer inactivas durante siglos y aun así producir vida (cf. Quick, 1961, pp. 94-99). Por ejemplo, una semilla de Masada en Israel que fue datada con radiocarbono en la época de Cristo fue recientemente germinada y estudiada durante más de dos años mientras crecía (Sallon, et al., 2008). La capacidad de una semilla de producir vida no contradice la Ley de la Biogénesis. Pero ¿significa eso que Jesús se equivocó al decir que un grano “muere”?

La respuesta se encuentra al entender que las palabras “vida” y “muerte” pueden significar cosas distintas, dependiendo del contexto en el que se utilizan. Esto es especialmente cierto en la Biblia. “Muerte” en la Biblia simplemente significa una separación de algún tipo (Butt, 2006). La muerte espiritual ocurre cuando pecamos, lo que nos separa de Dios (Isa. 59:1-2; Rom. 6:23). La fe está muerta cuando no se acompaña de obras de obediencia (Stg. 2:26). La muerte física ocurre cuando el espíritu se separa del cuerpo físico (Stg. 2:26). Las plantas no fueron creadas a imagen de Dios, como los seres humanos (Gén. 1:26), y no se les dotó de un espíritu, aunque lamentablemente, muchos individuos confundidos en el mundo probablemente estarían en desacuerdo (cf. Miller, 2008). Entonces, Jesús no está hablando de la muerte de la misma forma en la que mueren los seres humanos.

Pero, ¿qué “separación” ha ocurrido en el caso del grano mencionado por Jesús? El texto ayuda a iluminar su propio significado. Cuando un grano “cae al suelo”, muere. ¿De dónde cae? Obviamente, cae de su tallo. Entonces, cuando cae, al separarse de su tallo, ya no recibe nutrición de este y ha experimentado una forma de muerte. Ya no crece ni es alimentado por su tallo, sino que comienza a descomponerse lentamente. Esto no contradice la Ley de la Biogénesis, que indica que la vida no puede surgir de la materia inanimada en la naturaleza. Una semilla comúnmente no se considera “sin vida” durante siglos o más. Los renombrados lexicógrafos griegos, Arndt, Gingrich y Danker, ayudan a iluminar la distinción entre la muerte sin vida y la muerte implicada por mera separación, explicando que el significado de apothnasko (es decir, la palabra griega traducida como “muere” en Juan 12:24), al hablar de plantas y animales, no significa necesariamente “muerte” como típicamente usamos la palabra al referirnos a la muerte sin vida. Observan que en Juan 12:24, la palabra técnica significa “descomposición” (cf. 1 Cor. 15:36), pero contextualmente, se pretende implicar la idea de “muerte” en la ilustración de Jesús, razón por la cual los traductores usaron “murió” (Arndt, Gingrich y Danker, 1979, p. 91).

Armados con esta información, el significado de Jesús en el pasaje es claro, y no se puede sostener un error supuesto contra Jesús o la Biblia. Un grano de trigo debe morir, es decir, separarse de su tallo y nutrición, caer al suelo y descomponerse, para producir más trigo. De manera similar, Jesús tuvo que morir, es decir, que su alma se separara de su cuerpo físico para dar fruto en forma de discípulos, seguidores limpiados con la sangre que Él derramó por nosotros. Usted puede estar seguro de que la Biblia no contradice las leyes de la ciencia. Después de todo, Dios mismo las ha establecido (Job 38:33).

REFERENCIAS

Arndt, William, F.W. Gingrich, and Frederick W. Danker (1979), A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press), second edition revised.

Butt, Kyle (2006), “Does Death Imply Annihilation?” Apologetics Press, https://www.apologeticspress.org/APContent.aspx?category=11&article=1861.

Miller, Jeff (2008), “Off With Their Heads!” Apologetics Press, https://www.apologeticspress.org/APContent.aspx?category=7&article=2485.

Miller, Jeff (2012), “The Law of Biogenesis,” Reason & Revelation, 32[1]:2-11, January (Montgomery, AL: Apologetics Press), https://www.apologeticspress.org/apPubPage.aspx?pub=1&issue=1018&article=1722.

Sallon, Sarah, Elaine Solowey, Yuval Cohen, Raia Korchinsky, Markus Egli, Ivan Woodhatch, Orit Simchoni, and Mordechai Kislev (2008), “Germination, Genetics, and Growth of an Ancient Date Seed,” Science, 320[5882]:1464.

Quick, Clarence R. (1961), “How Long Can a Seed Remain Alive?” Yearbook of Agriculture (Washington, D.C.: The United States Government Printing Office), The United States Department of Agriculture, http://www.fs.fed.us/psw/publications/documents/misc/yoa1961_quick001.pdf.

Tomado de: Did Jesus Contradict the Law of Biogenesis in John 12:24? https://apologeticspress.org/did-jesus-contradict-the-law-of-biogenesis-in-john-1224-1590/ a través de @apopress


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