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¿Cómo Podrían los Inicuos Hacer Milagros?

Casi al final del magistral sermón de Jesús en la montaña, Él le recordó a sus oyentes que debían ser más que solo oidores de la Palabra de Dios (Mat. 7:21-27); debían ser “hacedores” de la Palabra de Dios (cf. Stg. 1:22). Jesús dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 7:21). Jesús continuó diciendo: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:22-23, énfasis añadido). Recientemente, un caballero escribió a nuestras oficinas preguntando cómo alguien a quien Jesús “nunca conoció” podría hacer milagros como profetizar y echar fuera demonios. ¿Cómo podrían estas personas hacer esas cosas sin el conocimiento o la autorización de Jesús?

Primero, debemos tener en cuenta que en la Biblia la palabra “conocer” frecuentemente significa más que tener una mera conciencia de algo (cf. 1 Sam. 2:18,26; 3:1,7; Lyons, 2006). Como Deidad (Juan 1:1-5; 20:28), Jesús ciertamente “conoce” a todos los hombres (cf. 1 Juan 3:20). Por lo tanto, cuando Él dijo, “Entonces les declararé: Nunca os conocí“, obviamente no quiso decir que literalmente no sabe (o no sabrá) quién es alguien. Jesús se refería a conocer espiritualmente a aquellos “que son Suyos” (2 Tim. 2:19) y a los que no lo son. Es decir, Jesús conoce a aquellos que están salvados y a aquellos que no lo están. En Mateo 7:23, Jesús “estaba afirmando que los acusados nunca habían tenido una relación salvadora con Él. No le habían seguido ni a Él ni a sus enseñanzas, sino que se habían negado a comprometer sus vidas con Él como Maestro y Señor” (Roper, 2003, 1:262).

Pero, ¿cómo podrían las personas que nunca fueron realmente salvas hacer milagros como curar a los poseídos por demonios? Primero, simplemente el que Dios haya usado a una persona para realizar uno o más milagros en el pasado para cumplir Su voluntad, no significa que todas esas personas siempre (o quizás alguna vez) estuvieran en lo correcto con Dios. Aunque Dios dio a los apóstoles el poder de “sanar a los enfermos” y “echar fuera demonios” (Mat. 10:8; 17:21), uno de ellos era un hipócrita (Juan 6:64-71). Dios usó a Balaam para profetizar (Núm. 22:5-24:25) a pesar de que él “amaba el premio de la maldad” (2 Pe. 2:15; cf. Núm. 31:16; Judas 11). Aunque la adivinación estaba condenada bajo la Ley de Moisés (Lev. 19:31; Deut. 18:11), Dios permitió que una médium de Endor viera al “espíritu de Samuel subiendo de la tierra” (1 Sam. 28:11,13). El hecho es que, al igual que Dios usó providencialmente naciones impías para cumplir Su voluntad (cfr. Hab. 1:5-13), y similar a cómo puede usar a predicadores hipócritas y con motivaciones incorrectas para enseñar el Evangelio (Fil. 1:15-18), Dios a veces llevó a cabo Su voluntad dando a personas impías la capacidad de realizar uno o más milagros. Aparte de Jesús, ningún ser humano responsable ha sido jamás perfecto (Rom. 3:10,23; Ecl. 7:20), y aun así Dios ha usado continuamente a seres humanos para cumplir Su voluntad. Por lo tanto, solo porque una persona haya realizado uno o más milagros en tiempos bíblicos (cf. Miller, 2003), no significa que esa persona haya sido alguna vez “conocida” (es decir, salva) por Cristo.

Existe también, otra explicación para Mateo 7:22. Jesús dijo: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?” (énfasis añadido). Nótese que Jesús nunca dijo que estos individuos inicuos (7:23) estaban haciendo milagros legítimos en Su nombre. Él simplemente citó lo que los inicuos dirán en el Juicio en su propia defensa. Muchos de los escribas y fariseos eran “grandes farsantes”. Actuaban como si fueran sinceros en su devoción a Dios, cuando en realidad eran muy engañosos (cfr. Mat. 6:1-18; 7:15-20). Muy bien podría ser que una de sus muchos engaños fuera afirmar que hacían milagros, e incluso actuar como si echaran demonios fuera de los poseídos (cfr. 2 Tes. 2:9, NVI, RSV). Cuando en realidad, sin embargo, eran fraudes, al igual que hoy en día hay muchos fraudes que son tan hipócritas y delirantes que un día pueden presentarse ante Jesús e intentar racionalizar su comportamiento impío, aunque sin éxito.

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe” (2 Corintios 13:5).

REFERENCIAS

Lyons, Eric (2006), “Did the Patriarchs Know Jehovah by Name?” Apologetics Press, https://www.apologeticspress.org/article/1051.

Miller, Dave (2003), “Modern-Day Miracles, Tongue-Speaking, and Holy Spirit Baptism: A Refutation—Extended Version,” Apologetics Press, https://www.apologeticspress.org/article/1399.

Roper, David (2003), The Life of Christ (Searcy, AR: Resource Publications).

Tomado de: How Could the Lawless Work Miracles? https://apologeticspress.org/how-could-the-lawless-work-miracles-745/ a través de @apopress


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