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¿A toda criatura debajo el cielo?

Aproximadamente 30 años después de que la iglesia del Señor fue establecida en Pentecostés (Hechos 2), el apóstol Pablo recordó a los cristianos en Colosas sobre su reconciliación en Cristo. Luego les mencionó cómo el Evangelio “el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo” (Col. 1:23). Sin embargo, según los escépticos que han comentado sobre Colosenses 1:23, “Nunca en ningún momento todas las personas vivas han escuchado el evangelio. Millones de personas han venido y se han ido sin haber tenido ningún contacto con el cristianismo o la Biblia” (McKinsey, 2000, p. 569). Por lo tanto, supuestamente Pablo se equivocó y, por lo tanto, no fue inspirado por Dios para escribir a los colosenses ni a nadie más en el primer siglo. ¿Debemos creer realmente, como preguntó el escéptico Tony Kuphaldt, “¡que todo el mundo había oído hablar de Jesús en este momento (alrededor del año 60 d.C.)?!” (2002).

La frase “en pase ktisei” (“to every creature” [“a toda criatura”], en la versión en inglés New King James) podría ser traducida igualmente, y de forma precisa, como “en toda la creación” (en versión RVR60, LBLA). Es decir, Pablo declaró “el evangelioel cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo” (Col. 1:23, RVR60). ¿Es posible que cerca de 30 años después de la resurrección de Jesús y el establecimiento de la iglesia, los primeros apóstoles, profetas y evangelistas hubieran predicado el Evangelio en “todo el mundo” (Col. 1:6), “en toda la creación que está debajo del cielo“? Aunque este logro sin duda podría parecer bastante improbable, “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Luc. 18:27[1]). Si Jesús pudo usar a sus discípulos para alimentar a 5.000 hombres (además de las mujeres y los niños) con solo cinco panes y dos peces (Mat. 14:19); si permitió que el apóstol Pedro caminara milagrosamente sobre el agua (Mat. 14:29); si Dios pudo usar a Pedro y a Pablo para resucitar a los muertos (Hch. 9:36-42; 20:10-12); si pudo llevar a “un hombre en Cristo” (probablemente Pablo) al paraíso sin matarlo (2 Cor. 12:1-6); si Dios pudo liberar a sus portavoces de la prisión y de naufragios (Hch. 12:5-10; 27:13-44); si Jesús pudo garantizar milagrosamente que los apóstoles pudieran expulsar demonios, hablar en lenguas, y no verse afectados por venenos y serpientes venenosas (Mar. 16:17-18; Hch. 28:3-6), es muy posible que para cuando Pablo escribió a los colosenses, el Señor hubiera ayudado milagrosa y providencialmente a los cristianos a difundir el Evangelio por todo el mundo. Después de todo, esta era la comisión dada a los apóstoles: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mar. 16:15, RVR60).

Sin embargo, lo más probable es que cuando Pablo escribió que “el evangelio” había sido predicado en “todo el mundo” (Col. 1:6), “en toda la creación que está debajo del cielo” (1:23), simplemente estaba utilizando una figura retórica conocida como hipérbole (exageración). Consideremos cómo hoy en día las personas frecuentemente dicen: “Todo el mundo sabe eso”, pero no están diciendo literalmente que los más de siete mil millones de personas[2] en la Tierra conocen realmente el tema que se está discutiendo. Un viajero frecuente puede decir: “He estado por todo el mundo“, pero no significa literalmente que haya recorrido cada kilómetro cuadrado de la Tierra. De manera similar, los escritores bíblicos frecuentemente empleaban este tipo de declaraciones con hipérboles. Lucas escribió que antes del nacimiento de Cristo “se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronadoE iban todos para ser empadronados” (Luc. 2:1, 3, énfasis añadido). Es obvio que Lucas no quería decir literalmente que cada persona en cada país de la Tierra (incluso fuera del Imperio Romano) debía ser empadronada. De manera similar, en Hechos 2:5 Lucas mencionó que en el día de Pentecostés “moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo” (énfasis añadido). Aunque los judíos estaban dispersos en muchos países alrededor del mundo, es probable que Lucas simplemente usara otra afirmación hiperbólica para describir los diversos orígenes entre cientos de miles de judíos. No hay necesidad de interpretar las palabras de Lucas para significar que los judíos debieron haber venido de América del Norte, América del Sur y Australia.

De hecho, “todos” entienden que la declaración de Pablo en Colosenses 1:23 fue exagerada intencionalmente, al menos en cierta medida. Incluso el escéptico no contendería que al indicar que el Evangelio había sido predicado “en toda la creación que está debajo del cielo“, Pablo se refería a que todo el reino animal había escuchado el Evangelio. Lo más probable es que el escéptico ni siquiera demandaría que “toda criatura” (o “toda la creación”) incluya a los infantes, los enfermos mentales, etc. Aunque “para Dios todo es posible” (Mat. 19:26), la declaración de Pablo no fue concebida para ser tomada estrictamente de forma literal. Lo más probable es que Pablo estuviera usando la hipérbole simplemente para comunicar una verdad asombrosa: el mundo conocido en ese momento (tanto judíos como gentiles) había sido expuesto a las Buenas Nuevas de Jesucristo.

REFERENCIAS

Kuphaldt, Tony (2002), “The Word of the Lord,” The Secular Webhttp://www.infidels.org/library/modern/tony_kuphaldt/word.html.

McKinsey, Dennis (2000), Biblical Errancy (Amherst, NY: Prometheus Books).

Tomado de: To Every Creature Under Heaven? https://apologeticspress.org/to-every-creature-under-heaven-4787/ a través de @apopress

[1] Nota del traductor: La cita en el original era Lucas 18:26 y está errada; es 18:27.

[2][2] Nota del traductor: la fecha de este artículo es 18 de enero de 2014.


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